A parte de otras particularidades que me distinguen o me hacen insoportable, es que si es cuestión de música, tengo una lista de todas las canciones que son posible de oirse una y otra vez. Lo que está fuera simplemente no corresponde y no lo puedo catalogar como melodías dignas de ser disfrutadas.
Recuerdo que en secundaria, en cuarto me preguntó una compañera si yo elegía las canciones por la letra o por la melodía, inmediatamente le respondí que por la letra aún sin haberlo pensado y hasta el día de hoy es así y solo asi.
Cada una de las canciones que componen mi lista de ‘Lo mejor de lo mejor’ tienen su sitio ganado por las letras y por lo que expresan con ellas. Una o dos habrán entrado por algún recuerdo relacionado a alguna persona pero el resto es pura letra. Se supone que si voy a cantarlas o recordarlas internamente, pues tienen que decir coherencias y no estupideces.
Finalmente, la gran mayoría expresa desilusiones, amores fallidos, amores imposibles, despedidas, reflexiones, etc. nada alegre porque simplemente no me gusta que las canciones sean alegres.
Mientras Raphael canta Desde Aquel Día, Roxette habla de amores imposibles y despedidas inevitables, Gonzalo me hace dar cuenta que no hay mal que cien años dure ni nadie lo pueda aguantar, pero mientras llega tienes que vivir, pero mientras llega ¿quien piensa en ti?.

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